MOVIMIENTO DE PROSTITUTAS

La Red Brasileña de Prostitutas – formada hoy por más de 30 organizaciones de clases – nació durante las luchas por la democratización del país, después de 25 años de dictadura militar. Reunidas por primera vez en 1987, por iniciativa de Gabriela Leite, meretrices de diversas partes del país denunciaron sobre todo la violencia policial, pero también la histórica y revitalizada identificación de prostitución con enfermedad.

Mientras el enfrentamiento con la violencia policial obtuvo resultados más efectivos en el ámbito local, los desafíos creados por la epidemia de SIDA llevaron al colectivo a reivindicar espacios para que fueran articuladas políticas públicas a nivel nacional. Así fue como, a partir de la década del 90, se llevaron a cabo colaboraciones, en forma de proyectos, entre asociaciones de las prostitutas de la Red y el Ministerio de Salud enfocadas a la prevención del SIDA. Temas como los derechos humanos, el estigma y la discriminación, la profesión, la reglamentación y el acceso a los servicios de salud fueron incorporados en la interlocución, contribuyendo a la movilización del colectivo.

Un resultado positivo fue el reconocimiento, en 2002, de la prostitución como una de las 600 ocupaciones brasileñas, ejercida por mayores de 18 años. A pesar de ello y teniendo en consideración que la oferta de servicios sexuales no es ilegal en Brasil, ser propietario o gerente de locales donde se practica el sexo todavía es crimen. Esa situación, para el movimiento organizado, acarrea vulnerabilidades para las prostitutas y sus clientes. Aún sin éxito, algunos parlamentarios, de acuerdo con la Red Brasileña, proponen proyectos de ley para la descriminalización total del sexo comercial.

La Red logró un impacto internacional en 2005, cuando las organizaciones de prostitutas afiliadas rechazaron las aportaciones de la agencia americana de cooperación internacional, USAID, ya que las mismas estaban condicionadas a la firma de una declaración formal que condenaba la prostitución (prostitution pledge) La decisión llevó al gobierno brasileño a repatriar más de 40 millones de dólares destinados a acciones de prevención del HIV, como defensa de la posición política del movimiento organizado.

Esas demandas en defensa de los derechos humanos y de trabajo están siendo prioritarias sobre todas las otras, por ser consideradas fundamentales para fortalecer la ciudadanía, mejorar la calidad de vida y afirmar una identidad profesional y colectiva. La Red defiende, el uso de la palabra “prostituta”, en lugar de “trabajadora sexual”, como forma de reapropiarse del término y desafiar el prejuicio que existe alrededor del mismo.

En este mismo sentido, la Carta de Principios de la Red Brasileña reafirma la prostitución como trabajo y derecho sexual y rechaza la victimización, el control sanitario y las zonas confinadas, así como la oferta de procedimientos médicos en los locales en los que se ejerce el sexo comercial. La Carta rechaza también la explotación sexual de niños y adolescentes, haciendo hincapié en la contribución que la regulación puede dar fin a la explotación.

Se defiende el derecho a migrar para el trabajo legal y el servicio a los turistas, brasileños y extranjeros, ya que no hay delito en las relaciones comerciales entre los adultos cuando es consentida. El trabajo sexual, como la Red repite hasta la extenuación, es un derecho.

Hoy en dia, el activismo por los derechos humanos y laborales de las prostitutas en Brasil se lleva a cabo en un contexto lleno de retos.  Un estudio sobre políticas a nivel nacional en Brasil realizado en 2012 por la Asociación Interdisciplinaria Brasileña de SIDA (ABIA) en asociación con Davida, organización no gubernamental fundada por Gabriela en 1992 y con apoyo del Ministerio brasileño de Salud, encontró que no había ninguna política que promoviera de forma proactiva los derechos humanos o la ciudadanía de las trabajadoras sexuales (ver historia en Beijo da Rua). En cambio, el tema de la prostitución solo se encontró en políticas federales en las cuales las trabajadoras sexuales son frecuentemente colocadas como víctimas:  tráfico humano, explotación sexual infantil y VIH/SIDA.  Más problemático aún, el estudio notó un cambio en el enfoque de los esfuerzos para la prevención del VIH hacia aproximaciones biomédicas y conductuales en vez de intervenciones sociales e intersectoriales—un sustancial retroceso del modelo de ciudadanía basado en los derechos que el movimiento de trabajadoras sexuales desarrolló con el Ministerio de salud hace dos décadas.

La violencia—especialmente la cometida por la policía—continúa siendo uno de los problemas más graves que enfrentan las trabajadoras sexuales en Brasil, y es ampliamente ignorado por los oficiales públicos (ver reporte de Davida sobre la violación de los derechos humanos y la prostitución). Los esfuerzos de “revitalización” urbana y las campañas de limpieza promovidas como parte de la preparación para la Copa mundial de fútbol en 2014 y los Juegos olímpicos de verano de 2016, la cual ha sido frecuentemente encubierta como una retórica anti-tráfico equivocada ha llevado a los peores represiones sobre la prostitución en Brasil en una década (lea el articulo en la revista “The Atlantic”: http://t.co/s9FVIOdG).

Los movimientos para los derechos de las trabajadoras sexuales continúan a pesar de estas preocupantes tendencias.  En 2012, el congreso brasileño está considerando dos piezas de legislación que expandirían sustancialmente los derechos de las prostitutas: una revisión del código penal de Brasil que descriminalizaría completamente la prostitución y una ley para separar claramente la “explotación sexual” de la prostitución y para regular las casas de prostitución.  Davida fue consultada para la formulación de la ley propuesta, a la cual se ha nombrado en honor de Gabriela Leite. Algunos grupos religiosos con altos niveles de influencia y poder financiero en el congreso nacional se están movilizando para luchar contra estas piezas de legislación.  Esta contraofensiva, combinada con las tendencias conservadoras generalizadas y los esfuerzos para restringir los derechos sexuales, hace de las movilizaciones de trabajadoras sexuales y la información a un público amplio sobre estos problemas dos acciones especialmente críticas.

Organizaciones de prostitutas en Brasil:

Suleste:

Davida – Prostituição, Direitos Civis, Saúde, Rio de Janeiro – RJ davida@davida.org.br

Vitoria Regia – Associação de Profissionais do Sexo, Ribeirão Preto – SP, ongvitoriaregia@yahoo.com.br

APROSMIG – Associação das Prostitutas Minas Gerais, Belo Horizonte – MG

Mulheres Guerreiras – Campinas, São Paulo – associ.mulheres.guerreiras@gmail.com

 

Sul

NEP – Núcleo de Estudos da Prostituição. Porto Alegre – RS, neppoa@portoweb.com.br

Grupo Liberdade – Direitos Humanos da mulher prostituida. Curitiba –  PA grupoliberdade@hotmail.com

 

Central

Dassc – Dignidade, Ação, Saúde, Sexualidade e Cidadania, Corumbá – MS dasscdignidade@yahoo.com.br, dasscdignidade@hotmail.com

 

Norte

Ampsap – Associação de Mulheres Profissionais do Sexo do Estado do Amapá, ednamacielap@hotmail.com

GEMPAC – Grupo de Mulheres Prostitutas do Estado do Pará. Belem – PA gempac@supridados.com.br

As Amazonas – Associação das Prostitutas do Amazonas. Manaus, apam.asamazonas@yahoo.com.br

Núcleo Rosa Vermelha, Manaus, nucleorosavermelha@yahoo.com.br

 

Noreste:

APROSBA – Associação de Prostitutas da Bahia. Salvador – BA aprosba@hotmail.com

APROSMA – Associação das Prostitutas do Maranhão. Sao Luiz – MA aprosmama@hotmail.com

APPS –  Associação Pernambucana das Profissionais do Sexo. Recife – PE appsrecife@ig.com.br

APROS-PB, Campina Grande

APROSPI – Associação de Prostitutas de Piauí. Teresinha e Altos – PI