GABRIELA LEITE

Nacida en 1951, en São Paulo, en una familia de clase media, Gabriela Leite se transformó en la principal activista de los derechos de las prostitutas en Brasil. Hija de la contracultura de los años 70, cambió la facultad de sociología por la prostitución. Delante de las frecuentes violaciones de los derechos de sus colegas, inició un trabajo nacional de organización de las mujeres de su condición a partir de la deconstrucción de las representaciones socialmente aceptadas sobre la prostitución, asignándole nuevos contenidos y buscando su reconocimiento como profesión. Fue también durante la década de 80 que promovió los primeros encuentros nacionales de meretrices, pasó a formar parte del movimiento internacional y creó el periódico “Beso de la calle”, para promover los nuevos discursos y afirmar como sujetos sociales a las mujeres de la vida. Incentivó , aún, el movimiento de lucha contra el SIDA, incorporando la salud como derecho, instrumento de ciudadanía y de control social de políticas públicas.

A principio de los 90 fundó la ONG DAVIDA, como una forma de participar en la sociedad con acciones culturales y de comunicación (serenatas, asociaciones de carnaval y presentaciones teatrales) además de estudios, investigaciones y documentación. En 2005, para financiar proyectos de la ONG, creó el grupo DASPU. Las creaciones, desarrolladas en colaboración con profesionales de la moda, sirvieron para amplificar la voz y la presencia de las prostitutas, atrayendo al público y a los medios de comunicación (nacionales e internacionales) a las “pasarelas-manifestaciones” en las calles, cabarets, teatros, universidades, bienales de arte y conferencias internacionales. Miembro de la organización de emprendedores sociales Ashoka y autora del libro “Hija, madre, abuela y puta”, adaptado al teatro y al cine, Gabriela fue candidata a diputada federal por el Partido Verde en 2010 y abogó por el fortalecimiento del Sistema Único de Salud, la unión civil entre homosexuales, el derecho al aborto y la regulación de la prostitución. No fue elegida pero tampoco acabó su transgresora lucha por los derechos.